
Hoy, todo iba tranquilo, hasta que me crucé con una noticia:
Esto me llevó a recordar otro tema en el que - también - se vulneró los derechos de una mujer:
Y me puse a pensar... reflexionando sobre la infinidad de casos en los que un grupo de personas (usualmente bajo algún tipo de fundamentalismo) de diferentes credos y culturas, se arrogan el poder y derecho de decidir sobre la vida de otras personas. Toman decisiones en pro de un "valor moral" o buscando "lo correcto", definido por ellos mismos.
Yo estoy convencido de que es necesario respetar los derechos de las personas, entre los que se encuentra el derecho a creer en lo que quieran creer. Muchas veces se ha dicho que no podemos negar derechos a ciertos grupos (ejemplo: cuando se lucha en contra del "corte de la rosa"), sin convertirnos en aquello que rechazamos.
Pero es necesario clarificar algunos puntos:
Primero:
Los derechos de las personas son construcciones sociales; tienen validez porque, a través de la historia, algunas personas han PAGADO por ellos. Algunas personas, en su momento, dieron su tiempo, esfuerzo y dolor; incluso sacrificaron sus vidas para asegurar que esos "derechos" sean respetados. ESTO significa que: los "derechos" de las personas NO SON GRATUITOS, precisamente son VALIOSOS porque han tenido un precio muy alto.
Segundo:
Todo el mundo sabe, pero muchos olvidan, que los derechos son una cara de la moneda, la otra cara son las responsabilidades. Muchos reclaman "sus derechos" y olvidan sus responsabilidades, entre ellas la responsabilidad por sus propias vidas, por sus acciones y decisiones.
Tercero:
Los derechos de las personas, los tuyos, los de aquella persona que en este momento camina frente a tu casa, los míos, TERMINAN allí donde empiezan los derechos de su prójimo.
Aclarado lo anterior, reconociendo que son opiniones personales y que la gente tiene derecho a disentir, debo decir que:
Ya que los derechos de las personas NO son gratuitos, NO son algo que tengan por simplemente haber nacido; si no que son algo que ALGUIEN MÁS, en su momento, compró con su vida para ellos, ENTONCES, es posible perderlos. Los perdemos cada vez que ignoramos los de alguien más.
Entonces, cuando alguien, como individuo o como grupo, atenta contra derechos tan importantes como la integridad (física y/o emocional) de alguien (usualmente mujeres y niñas), como el derecho a la educación (recordando el caso de Malala), el derecho a la libertad (la primera noticia mencionada, el caso de Nava Na'imi); esa persona o grupo de personas, efectivamente, RENUNCIA a sus propios "derechos", y nos corresponde a los demás, estemos donde estemos, hacer algo al respecto.
Podemos alzar la voz, comunicar, condenar.
A veces podremos intervenir directamente, defender a quien lo necesite.
Algunas veces podremos (y DEBEREMOS) castigar, como sociedad, a los infractores.
No olvidemos, callar implica aceptar, y aceptar es complicidad.
Saludos
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